Cada vez que odias a alguien ahí afuera, ese es el espejo que odias de ti, pero como no logras tener la grandeza, el coraje y la humildad de decir, -"tengo estos residuos en mi, que tengo que trabajar", en el otro detestamos las cualidades que no podemos terminar de ver en nosotros mismos.
Cada vez que amamos al otro, esa es la belleza de nuestro interior, pero cada vez que pedimos que el otro nos ame, nos escuche, nos comprenda, es porque no nos estamos amando, escuchando, comprendiendo con la intensidad, con la grandeza, con la confianza y con la calma de lo que somos capaces.
Una de las cosas que más amo de la bendición que tuve al encontrar el eneagrama y que tengo al ejercer mi trabajo es entender la motivación interna de las personas (incluso la mía) para tener ciertas conductas negativas autodestructivas , aprendí a empatizar dándome cuenta que más que ataques, son gritos de atención a los vacíos interiores, me ha costado muuuuuuucho trabajo, en mi caso, aprender a no engancharme al dolor ni a la provocación ajena, es un trabajo en el que se recae, porsupuesto! Somos seres humanos en constante evolución y es parte del proceso ir pasando las pruebas, exámenes y ejercicios que la vida nos manda para checar si ya aprendimos o si necesitamos repetirlas, que es parte de la humildad y el amor que habita en nosotros el reconocer y perdonar/perdonarnos cuando las fallamos y muchas veces me doy de topes cuando me doy cuenta que me enganché en una negatividad o caí en una provocación que no era mía ni me correspondía vivir.
La evolución espiritual no se manifiesta por la posibilidad de almacenar conocimiento, declamar verdades u obrar milagros, sino por la capacidad de corregir los propios errores.