sábado, 9 de agosto de 2014

Azul.

Fue un azul que supo donde tocar, donde besar, donde arañar, qué y con qué intensidad morder sin ser guiado, resultó un azul que encontró al mío sin preguntas, un azul que no tuvo que buscar, que se fundió en mi sin palabras, un azul que con mi azul se tornó rojo, un azul que se calmó a besos, que terminó fusionado con el mío como engranaje de reloj, una azul sin límites ni miedos, sin tabúes ni reglas, un azul de poseer y ser poseído... un azul perdido