No es sencillo continuar sin parar. A veces me veo detenida en el tiempo y el espacio con un recuerdo aferrado a mi garganta, trepándose con vehemencia, queriendo llegar a mi cabeza. También a veces se queda uno estancado, sin poder dar un paso más allá a lo desconocido. Desborda la incertidumbre y se aglomera en mis entrañas la nostalgia. La melancolía. El anhelo por más tardes de pálidos cielos e iluminadas glorias. Me detengo. Pausa al mundo entero para así poder dejar entrar el sentimiento de no poder, de necesitar parar. No soy invencible y jamás lo seré. Por eso dejo entrar al miedo, se apropia de mí unos segundos. Lo respiro. Lo vivo. Le sonrío y levemente muevo mi pie derecho hacia delante. El miedo podrá ser mío pero no me detuvo y nunca lo hará. Siempre supe que no era sencillo continuar sin parar. Pero se puede. Ya lo he hecho. Justo cuando estoy dispuesta a renunciar, a tirarme al mal llamado abismo… justo en ese instante es cuando me salen alas para volar. Y sigo mi camino sin saber a dónde me llevará… al fin y al cabo, cualquier lugar es mejor que éste. Lo sé porque de él estoy huyendo.
No es sencillo continuar sin parar. Pero se puede. Lo estoy haciendo