miércoles, 30 de julio de 2014

Celeste incosteable


No entiendo el lenguaje de los silencios como herramienta para generar interés,  ni perder el mismo una vez que obtienes algo que buscaste en su momento, de chiquita me enseñaron las cosas de la manera simple, cuando me interesaba alguien: lo demostraba, cuando quería escuchar a alguien: llamaba, cuando quería ver a alguien: visitaba, cuando quería saber de alguien: preguntaba, cuando lograba algo que quería con todas mis ganas: lo disfrutaba. Después  fui creciendo y la prudencia se apoderó de mi y de mis impulsos "buscones", primero era el: "A las niñas busconas nadie las quiere" de mi madre, pasando por el: "no wey, tu no lo busques, mandalo a la verga" de mis amigas, afinado con el "celeste" ese que cuesta un huevo y que nadie puede costear emocionalmente, todo eso me fue atrofiando el chip y terminé viviendo  de la manera que hoy vivo, amarrando poquito a poco la libertad de mostrar lo  que sentía y siento, me fue coartando las ganas de moverme de este 2x2 donde puedo pararme sin miedo a romperme, luego con los años y las miles de chaquetas mentales que me receté yo sola ,  aumentó el miedo de mostrarme frágil o vulnerable por decir lo que tenía en el corazón, acabé por aislarme de muchos, terminé encajando en un concepto público de fría, cabrona, inteligente y cínica, entendiendo por dentro y a fuerza de ganas que si la vida no me encontraba es porque no existía el interés del destino en cuestion para encontrarme, si no sabían de mi y como era realmente yo (maricona y asquerosamenre frágil) simplemente fue porque no les interesó saber.
El algoritmo matemático humano del "quiero pero ...", del "te digo que si pero...", terminaba y sigue terminando por agotar mi apasionada e intensa voluntad, nadie puede negarse un gozo por gusto, nadie en su sano juicio ata su tiempo para no disfrutar de una sonrisa, una llamada, un beso, una mirada, una cena o una charla (a menos que considere todo eso letal a sus objetivos), no entiendo a esa gente que le faltan momentos de ocio, saturar la agenda con ruido social para huir de la soledad... entiendo de libertad pero no de descuido, me gusta ver volar a los que quiero y juro que sonrío cuando miro al cielo.
Jamás aprendí a buscar y hoy me pesa, las dos veces que lo hice en mi vida, me di en la madre de la manera más poco elegante y espectacular que se pueda dar uno, me destrocé por dentro, me destruí por fuera y aún ando pegando pedazos rotos de aquellas estampadas, las pocas (poquísimas) veces que quise y no lo hice, terminé (como hoy) por perder la paciencia y mandar todo a la goma, esa que te rebota en el ego y te llena de una sensación de hastío e insensibilidad, de las que ya se, en algun futuro inmediato, me voy a arrepentir...

Fracasé para jugar al juego que quieren  jugar conmigo, no le entiendo, no me hace sonreír, no me llena, no me produce adrenalina competir por un lugar que ni siquiera existe en lo real, tampoco voy a pedir nada, (ni se que sea lo que se pide en estos casos), no me satisface ni me emociona lo hablado, nunca fui fan del mareo hormonal/mental/emocional sin sentido ni objetivo fijo, tengo claro que a mi edad ya no se evitan las pasiones ni se excusan las manías, a mi edad eso de los infiernos personales de otros se entiende como asuntos cotidianos ajenos, en los que uno nada tiene que ver, en los que uno no debe meterse a salvar a nadie, cada quien escoge su diablo, cada quien se torea a sus demonios, cada quien se lame sus heridas y le da en la madre a sus miedos... y si no se quiere lidiar con ellos, pues a chingar a su madre y se sigue habitando el 2x2 de la estabilidad...

 Hoy lo único q tengo claro es que la vida es demasiado corta para guardar las ganas, demasiado intensa para dejar de sentir en la piel, demasiado rápida para perder el tiempo en distancias, demasiado confusa para resolver acertijos ajenos pensando por otros, en fin, la vida está demasiado viva para agotarla solo en palabras.