jueves, 31 de julio de 2014

puertitas

A veces, casi siempre, la realidad se atraviesa para jugar con las posibilidades, (me gusta más llamarlas así, la palabra "sueños" me hace pensar en asuntos que nos duermen o que nos pueden pasar de noche, mejor posibilidades, así lo "posible" esta latente en ellas) que todos vamos creando y colocando cuidadosamente en un estante de madera con puertita de vidrio... Me las imagino como esferas de nieve agitadas, cada una con su meta, su fin, su sonrisa y sus ganas, luego vamos y las sacudimos con ilusión casi infantil esperando sacarles brillo y vida, las acomodamos, trazamos rutas, escalonamos, modificamos, regresamos y las volvemos a acomodar, les ponemos moñitos, les platicamos, les lloramos y hasta nos sentamos a observar con luz en los ojos y boquiabiertos el cómo sería la vida si existiera el milagro de vivir entre ellas... De lo poco (poquisimo) que he aprendido en mi vida, es que se debe tener cuidado al abrir la mentada puertita porque no sólo la realidad se nos quiere meter, también quieren entrar los amigos para darle "like" a nuestros asuntos y dejarnos acomodados los sueños que ellos piensan "debemos" tener (casualmente esos amigos tienen la vida resuelta o al revés y no tienen que lidiar con las consecuencias de lo que aconsejan, llámese soledad, remordimientos o desesperación del no) ... aparte está buscando espacio la familia y las ideas que ellos tienen de lo que seria la felicidad para nosotros, también las buenas costumbres se meten a empujones, sobretodo las  dictadas por la etiqueta social, luego se acomodan las ideas preconcebidas coescritas por el sermón de misa de 12 y las frustraciones de quienes no tuvieron las ganas ni el desánimo para cambiar de vida, vaya, hasta la moral anda de huelebailes para agandallar espacio en la mentada vitrina, no caben, ellos lo saben, lo se yo, pero siguen jodiendo y nos seguimos haciendo pendejos empujando para los dos lados, ya me había olvidado de la faramalla que podía ser abrir las pinches puertitas, tenía mucho de no considerar hacerlo, las cerré hace mas 2 años, saqué la mayoría de las esferas de nieve que ahí tenía, unas ya estrelladas, otras las reventé contra el piso por 3 motivos: porque quise, porque pude y porque no me daba la gana verlas más ahí, dejé solo 3, las sacudí tanto, que brillaron al punto de convencerme que no necesitaba nada más, si, cerré mis puertas, les puse llave y la tiré al mar, creo que fue en alguna de mis idas a playa... debe ser por eso que me gusta tanto regresar.

El asunto que hoy me produce sarna mental es este: necesito abrir la puerta y meter dos posibilidades que apenas estoy decorando, me están quedando divinas, se que sí abro voy a tener que lidiar con todos los metiches que arriba mencioné, sumándole aparte a todos esos que hoy me preguntan si ya no vivo en la ciudad, si aquí sigo, si estoy de pie, si salgo a tal o cual parte sola, si voy acompañada, si toqué fondo, si sufro abusos, si los cometo, si cambié, si siempre fui así, si ya firmé, si ya huí, si trabajo, si solo pido, si ya me pagaron lo  estafado, si me operé, si soy bruja, si soy monja, si ya cogí, si ya fumo, si mis hijos, si mis padres, si las calaveras, si los bichos, si me confieso, si ya voy a misa, ad infinitum... 

Necesito abrir la puerta y no tengo la llave (ni los huevos) a la mano, la diferencia, hoy, es que no llevo prisa, sigo agitando mis posibilidades con forma de esferas de nieve, me brillan los ojos y babeo al verlas, las tengo en cada mano, no me interesa soltarlas, hoy me hacen sonreír y sentirme jodidamente plena.


así nomás.